El Color de mi Cristal | Coro, Destrucción y Desaliento, por Olga Hidalgo de Curiel

El próximo pasado 20 de Febrero día de la Federación Venezolana, los actos conmemorativos cambiaron de lugar. Recordemos que por muchos años después de los actos religiosos en la Catedral de Coro, a su entrada y frente a la Plaza Bolívar, los niños y jóvenes del Sistema de Orquestas Juveniles, con esplendor y júbilo, maestría y disposición interpretaban la Obertura 1.812 de Tchaikovsky, escrita para conmemorar la victoria de la Resistencia Rusa; en su tiempo el autor pensó estrenarla frente a la Catedral de Moscú pero no fué posible. Pasado el tiempo el Profesor José Maiolino Conte, director para la fecha reivindicó el deseo del gran músico, con gran entusiasmo se preparaba la actividad y se hizo tradición tan hermoso recordatorio a la magna fecha de la Federación. Luego, el Ejecutivo del Estado Falcón programó tales actos al monumento de la Federación. Al cambiar de la Democracia a la Revolución tal acto ha tenido variables desde representaciones pintorescas hasta oradores que poco conocen de Coro y su Correlatos.

La escasez de criterio, el desconocimiento y valoración de lo que somos como Raíz de Venezuela, el fanatismo sustentado en la mentalidad divisionista y parceladora, nos permite observar desafueros tales como cambiar nombres de avenidas, instituciones; repintar vallas para dar aliento al culto desmedido de la imagen que exhibe funcionarios de sonrisas congeladas que no garantizan responsabilidad y eficiencia, porque si así fuera, Coro no estaría tan venida a menos.

Nos sepulta la mediocridad, el manoseo y la incapacidad pues se premia la incondicionalidad y pareciera que en este tiempo azaroso y malhadado nos ubicara en la galaxia donde habitan los temerosos, acomodaticios ciegos y sordos, mientras tanto “la muy noble y leal ciudad de Coro” en la indolencia y despreocupación que hace posible la rendición y la claudicación.

Es el caso de la Plaza Urdaneta escenario de la celebración del 20 de febrero 2021 cuya estatua de bronce fue robada en los primeros tiempos de la revolución y que denunció en la prensa local el Dr. Abraham Hernández Prado ahora es rebautizada con el nombre de Tirso Salaverría, ignorando que a poca distancia la avenida Médano Sur lleva su nombre con estatua incorporada.

Es tanta la osadía de los que manejan la ciudad que hablan del Proyecto Paseo de los Libertadores (el Paseo Manaure viene en caída libre), presumimos que costará muchos dólares este proyecto. No hay consulta con quienes tienen la responsabilidad de orientar todo lo pertinente de una ciudad inserta en el patrimonio mundial; a veces dá la impresión que Coro es un parque de diversiones, vea las paredes que circundan el cementerio de la ciudad patrimonial el reflejo del gusto y conocimiento de quien recibe el contrato sin enterarse de lo que es Coro y el trato especial que merece.

¿Qué pasaría en la ciudades patrimonio del mundo si los sitios históricos, monumentos, valores urbanos y arquitectónicos fuesen mudados o pintorreteados según el gusto de los gerentes municipales?

La UNESCO expresa que “los cambios drásticos pueden poner en riesgo el título de patrimonio, en resumen las ciudades con el nombre de Patrimonio de la Humanidad no pueden ser alteradas en su fisonomía”. Hay un caso conocido, el Ayuntamiento de Oviedo (España) barajó la posibilidad de construir tres torres en el casco histórico diseñadas por Santiago Calatrava, la UNESCO advirtió claramente de que esto dañaría el entorno de algunos monumentos declarados patrimonio. Si el proyecto se llevaba finalmente a cabo pasaría a formar parte de la lista de patrimonio impedido. Junto a otras consideraciones eso sirvió para que el Consistorio descartara la idea, será mucho pedir que se tomen en cuenta los detalles antes mencionados por la UNESCO, cuando advertimos con pena que Coro está en manos de quienes no conocen su historia y valores, de forasteros que no les duele Coro, que están disfrutando de una pasantía para cumplir fidelidades político-partidista, alentando al máximo las masas irredentas que manejan con habilidad y demagogia.

No hay compromiso ético ni mucho menos una visión de lo que la ciudad de Coro espera de sus verdaderos hijos. Hay un silencio cómplice. Es hora de despertar!

Coro la ciudad de todos, deslastradas de intereses bastardos, de politiquerías inútiles. Coro es Patrimonio Cultural y solo con una actitud de cultura deben enfocarse sus problemas de conservación y urbanismo.

Coro razón de nuestro orgullo