El Francotirador, Atilio Yánez Henríquez

Nada es eterno en este mundo. Todo debe pasar, aunque parezca inalcanzable.
Lo desconocido me fascina, el más allá, la tierra prometida, lo oculto. Lo fascinante de esta vida es que casi todo se puede hacer, se puede innovar y transformar. La mente, que la llamo, la loca de la casa o el chimpancé, siempre está equivocada, nunca te dice la verdad, anda por los atajos y por senderos equivocados, por eso creo más en la intuición y en la imaginación que en la mente.
Para ser exitoso y próspero, hay que imaginarse los hechos, después hay que llevarlos a los pensamientos, de allí a la acción y viene el milagro: los resultados. Ese proceso es casi desconocido por la gran mayoría de las personas, por eso la gente no cristaliza sus deseos, se rinde y descarta lo apasionante que es descubrir el verdadero origen de las cosas.
Mi vida ha transcurrido, descolgada en evidencias desconocidas, más allá de la ficción y desechando el traje virtual del ego, vivo para descubrir quién soy, a pesar del tiempo transcurrido, apenas hoy se quién soy, me costó mucho descubrirme y sincerarme, pero encontré la razón de mi existencia, que no es más que la verdad, la bondad, la solidaridad, la espiritualidad, el alma inerte que no vemos, pero existe y sobre todo el esfuerzo por comprender lo enigmático y maravillosa que es la vida. Antes de morir quisiera encontrar elementos que me hicieran saber, el origen del universo y dejar un legado que ayude a la humanidad a resolver problemas complejos, que aún persisten y agobian. Extender la muerte, para dejar algún día algo útil que beneficie a muchos, es mi deseo y mi pasión. Vivo feliz con lo que tengo, no sufro por lo que no tengo. La felicidad plena, no existe. por qué siempre existen emociones dolorosas, como miedo, sufrimiento, temor, dolor, depresión que son normales.
Solo los psicópatas y los muertos, son los únicos que no experimentan estas emociones, pero como no somos ninguna de estos dos personajes, es normal las emociones dolorosas: por eso la felicidad plena, no existe.
Avanza y descúbrete a sí mismo, encontraras la razón de la vida y sufrirás menos cuando sepas quién eres
Atilio Yánez Henríquez