EL PRESIDENTE OBRERO, HUGO ARIAS

Recientemente escuchamos parte de una de las ultimas alocuciones de Nicolás Maduro y nos llamo la atención su confesión acerca de que él es un presidente obrero por la designación benigna de Hugo Chávez, de donde se puede concluir que llegó a esa posición producto de la muy democrática dedocracia del entonces locatario miraflorino y por haber sido alguna vez directivo de un pequeño sindicato del sector transporte. De allí que nada se sabía de su formación intelectual ni académica, su radio de acción e influencia eran muy pequeños, en el mundo de la política había sido militante de una minúscula organización izquierdosa, el tiempo transcurre y el aprendizaje le ha sido duro, difícil, con graves resultados para los administrados, al revisar su ejercicio encontramos que es a partir del año 2014 cuando Venezuela hizo suya una grave situación económica que nos ha llevado al estado de miseria en que nos encontramos, mientras que la gestión del Presidente Obrero para sacar al país del hoyo donde la metió ha resultado escandalosamente ineficiente, colocándonos como uno de los países mas paupérrimos del globo terráqueo, donde la movilidad social se ha aplicado a la inversa y hoy los índices de pobreza y de pobreza extrema son verdaderamente asombrosos, dicen los estudios que apenas un 5% de la población pudiera estar viviendo con holgura, disfrutando de una vida licenciosa, incontrolable, y de la riqueza sobrevenida. Hoy podemos afirmar que el difunto tiene grave responsabilidad en lo que pasa en Venezuela por este desacierto y los cometidos por él mismo. No son el embargo, ni el bloqueo ni las sanciones los responsables de lo que nos acogota, es la ignorancia, la irresponsabilidad y el desconocimiento de muchas materias por parte de los protagonistas, asesores y los aliados internacionales buscadores de botines fáciles. El desacierto ha sido de tal magnitud que hasta el bolívar como moneda nacional está prácticamente desaparecido, fue pulverizado y no circula libremente como ayer, obligando a la población, gústele o no, a tener que recurrir al dólar gringo e ilegalmente con la complicidad de los gobernantes, ubicarlo como moneda de libre circulación, aún cuando es el símbolo que identifica al capitalismo norteamericano, principal adversario del socialismo del siglo XXI. y del bolivarianismo chambón.

Este presidente obrero ha resultado el enemigo número uno de la clase que él dice representar, se ha , dado el lujo de acabar con los derechos y beneficios Constitucionales, legales y contractuales de los trabajadores, empezaron por despojarlos de las casas sindicales sede natural de los sindicatos a quienes de paso liquidaron, llegando en buena parte del sector público a quedarse con las cotizaciones o aportes económico del trabajador para el funcionamiento del sindicato; desconocen el Fuero Sindical y aplican el principio revolucionario del “porque me da la gana”; el salario desapareció con el bolívar y luego siguieron las prestaciones sociales, las vacaciones, las utilidades, las cajas de ahorro, por solo señalar algunas de carácter económico y social; acabaron con el Seguro Social que era el instituto de la seguridad social de los trabajadores, mantenidos por éstos y los patronos, convirtiendo sus centros de atención en hospitales públicos ante el fracaso de la gestión en materia de salud, a los educadores aparte de pagarles salario de hambre les quitaron el ipasme, y no digamos la de los trabajadores y jubilados de la industria petrolera les eliminaron sin justificación valida todos sus beneficios, vale decir comisariato, sicoprosa, fondo de ahorro, jubilación, y pare de contar.

El salario mínimo decretado por el presidente obrero no llega a 20 centavos de dólar al mes y un bono de alimentación que de ello solo tiene el nombre, las cajas de ahorro desaparición del mundo laboral, los planes vacacionales quedaron para el recuerdo, de la ciudad vacacional “Los Caracas” está prácticamente fuera de uso al igual que el turismo obrero a determinadas regiones del país ya no funciona. Hemos llegado al estado de que trabajar resulta oneroso por los bajísimos salarios que se cancelan,. No hay motivación ni estimulo, tampoco industrias generadoras de empleos y las cifras del desempleo se encuentra en porcentajes verdaderamente asombrosos.

Al presidente obrero reconozcámosle el merito de haber acabado con el derecho al trabajo, muy pocos quieren hacerlo pues no hay compensación acorde al esfuerzo que se realiza, y él, inteligentemente venció este obstáculo, paralizó el proceso industrial y los programas de desarrollo, ambos generadores de empleo y como contraprestación creo infinidad de bonos para repartirlos graciosamente entre sus acólitos sin ningún tipo de control del gasto, pues éste tampoco existe.

Al momento de buscar una solu8cion al problema económico y político venezolano, la clase política debe incluir entre sus participantes a los trabajadores como miembros de los equipos de dialogo porque ellos han sido el sector de la población mas perjudicados de esto que algunos, que por cierto ya son muy pocos, han dado en bautizar como revolución.-
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