ESTADO DE SITIO, Miguel Ángel Paz

Vivimos en el país un verdadero estado de sitio militar y policial, tanto en las poblaciones urbanas con la instalación de alcabalas móviles así como a lo largo y ancho en las carreteras extraurbanas.

La incompetencia e incapacidad para frenar el hampa combinada con el narcotráfico desbordado igual que para el amedrantamiento para la ciudadanía ante cualquier intento de brote de protestas, acentuando la presencia de uniformados, cual suerte de «»robocop» alardean con armas cortas y largas de guerra, incluyendo en algunos sitios con tanquetas.

En Falcón no escapamos a esta vergonzosa realidad, están contabilizadas 28 alcabalas en las cuatro principales vías regionales: Falcón-Zulia (9); Morón-Coro (11); Coro-Punto Fijo-Los Taques(6) y la Sierra (2), excesiva y grotesca a todas luces.

Lo agravante de todo ello es que existe el proceso de revisión de documentos, equipajes, muchas veces requisas en cada una de ellas, siendo exclusivamente a los usuarios del transporte público y al de carga. Personas mayormente de sectores humildes que son obligados a bajarse de las unidades sin importar la presencia de mujeres embarazadas, niños, ancianos e inválidos.

Entiendo que ante la incapacidad manifiesta de control (métodos de inteligencia, seguimiento y de información confidencial) y la inexistencia de apoyo tecnológico (Skanner, rayos x, rastreo satelital), perros adiestrados, todos para detectar tráfico y traficantes de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, traladados por via terrestre, sumando a ellas el tránsito de nuestros inmensos espacios marítimo y aéreo, donde para nadie es un secreto circula impunemente el narcotráfico combinado con el contrabando de extracción ante la incapacidad manifiesta de los organos de seguridad.

Esta práctica se ha profundizado en los últimos días y no corresponden al mal llamado operativo de carnaval, ya que en estod tradicionalmente corresponden a chequeos de vehículos, control de velocidades, prohibición de consumo de bebidas alcohólicas, exceso de equipaje, pasajeros.

Por cierto hoy desbordado por la participación masiva de la irresponsabilidad ciudadana con complicidad de la gubernnamental al decretar días de «flexibilización» en pleno epicentro pandémico.

La vieja práctica de alcabalas que solamente existen en los paises más atrasados, muestra vieja de nuestra historia desde comienzos hasta mediados del siglo pasado, soporte de control de la cruel y oprobiosa dictadura de 25 años bajo el dominio de Juan Vicente Gómez, que instauró un régimen de terror, persecusión, encarcelamiento con muerte a los considerados enemigos políticos (cualquier coincidencia es pura casualidad).

Este panorama parece resurgir en estos tiempos de era tecnológica.

Ante tal circunstancia hago un llamado de atención pública al ciudadano gobernador del estado, Víctor Clark, quien es cierta su responsabilidad de garantizar y resguardar la seguridad, convivencia y paz ciudadana, también lo es el no permitir el uso y abuso excesivo de esta odiosa práctica que nos retrotrae a la incivilidad.

MAP