Acuerdo de Ginebra de 1966: La Reclamación Venezolana por el Esequibo

Fue el 17 de Febrero de 1966 cuando Venezuela logra reivindicar ante el mundo por medio de la firma del acuerdo de Ginebra la reclamación legítima sobre el territorio Esequibo, despojado por medio del nefasto Laudo Arbitral de Paris de 1899.

Como bien sabemos, dicho laudo fue consecuencia de una decisión injusta, tomada por cinco jueces parcializados con Inglaterra y en la cual Venezuela no tenía representación alguna en la defensa ante el tribunal.
Los inicios de la reclamación,se llevan a cabo durante el gobierno de Rómulo Betancourt (1959 – 1964) por las arduas y heroicas gestiones llevadas a cabo por el entonces canciller de la Republica Marcos Falcón Briceño. Quien por medios de exitosas negociaciones diplomática ante la todopoderosa Inglaterra, logra que el imperio Ingles reconozca los derechos legítimos de Venezuela en la reclamación del territorio usurpado. Se ponía en duda la validez del Laudo de París y culminaba exitosamente para Venezuela una etapa que se inició en 1962 cuando, luego de la razonada y extensa exposición del ministro de Relaciones Exteriores Marcos Falcón Briceño ante el Comité Político Especial de la XVII Asamblea de las Naciones Unidas, el gobierno británico accedió a discutir la materia. Venezuela logró mediante acuerdo que Gran Bretaña accediera a una revisión de los documentos referentes al litigio. Los contactos preliminares entre los expertos se iniciaron el 30 de julio de 1963.  El 1° de octubre Falcón Briceño se dirigió a la Asamblea General de la ONU para  informar sobre las conversaciones y la mecánica del proceso, dando cumplimiento al pedido de la Comisión Política Especial.

Esto deriva, luego de la publicación en el año 1949 del memorándum del abogado estadounidense Severo Mallet Prevost quien fue uno de los cinco jueces que conformo tribunal arbitral de Paris para favorecer a Inglaterra en detrimento de los intereses Venezolanos. Malle – Prevost luego de hacer un recuento en su testamento de cómo se llevó a cabo la decisión del tribunal y los intereses que este afectaba, destaca al termino del mismo lo siguiente: «La decisión del Tribunal fue, en consecuencia, unánime; pero, si bien es cierto que dio a Venezuela el sector en litigio más importante desde un punto de vista estratégico, fue injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante, sobre el cual la Gran Bretaña no tenían en mi opinión, la menor sombra de derecho».

Recordemos que las líneas trazadas por el explorador prusiano Robert Schomburgk pretendían no solo despojarnos del Esequibo, sino también de los territorios que hoy conforman a Upata, Guasipati y las bocas del rio Orinoco en el Estado Bolívar, por lo que Severo MalletPrevost destaca que a pesar de la injusta decisión, Venezuela mantiene en su opinión el sector más estratégico.

Fue entonces, el 17 de Febrero de 1966 durante el gobierno de Raúl Leoni (1964 – 1969) y por medio del canciller Julio Iribarren Borges que se firma el acuerdo de Ginebra. Donde Inglaterra, la naciente Republica Cooperativa de Guyana y Venezuela plasman los cimientos para solventar el diferendo territorial.

El mismo año que se lleva a cabo la firma del acuerdo, Inglaterra de forma estratégica, decide otorgarle la independencia a La Guayana Británica y “desentenderse” de la controversia al verse presionada por los argumentos Venezolanos. Es entonces, cuando nace la Republica Cooperativa de Guyana. Esto, con la finalidad, de que el estado naciente heredada la diferendo territorial y hacerse ver como un estado pequeño, vulnerable, frágil y colocar a Venezuela como el país grande, expansionista que quiere arrebatarle territorialidad al estado más pequeño como si de Goliat contra David se tratase. Cuando en realidad, fue todo lo contrario.

El acuerdo de apenas 8 artículos, se establece una comisión para el arreglo práctico de la reclamación entre Venezuela y el Reino Unido, de igual forma, se especifica que el diferendo estará apegado al artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas (ONU) para el arreglo pacífico de controversias limítrofes. En la cual se tipifica entre los métodos de solución la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje o el arreglo judicial como medidas para el arreglo pacífico de la disputa.

Con el fin de resolver la controversia territorial entre Guyana y Venezuela ambos países decidieron, en 1987, aceptar el mecanismo de «Buenos Oficios» previsto en el artículo 33º de la Carta de las Naciones Unidas. Por intervención del Secretario General de las Naciones Unidas, se inició la aplicación del mencionado mecanismo para la solución de dicha controversia, el cual empezó a funcionar desde 1989, con el nombramiento de un Buen Oficiante hasta el año 2014, año en el cual falleció el jamaiquino Norman Girvan encargado de las negociaciones entre Georgetown y Caracas.

Tras el fallecimiento de Girvan, en el año 2017 el nuevo Secretario de la ONU, Antonio Guterres, nombra al noruego Dag Nylander como buen oficiante para hacerse cargo por un año de la mediación y resolver el litigio sobre el territorio Esequibo, de lo contrario el Secretario General de la ONU contraviniendo el Acuerdo de Ginebra de 1966 pasaría el caso a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) la cual no tiene ninguna jurisprudencia sobre Venezuela.
El 29 de Marzo del 2018, Guyana de forma unilateral lleva a Venezuela a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Donde pidió que «se confirme la validez legal y el efecto vinculante del laudo arbitral de 1899 el cual Venezuela cataloga de nulo e irrito.

Dos años después, el 18 de Diciembre de 2020 la Corte se declara “competente” Con 12 votos a favor y cuatro en contra.
El pasado 26 de Febrero, el gobierno Venezolano anuncio que no asistirá al juicio ante la Corte Internacional de Justicia incoado por Guyana, tal decisión debe ser respaldada por todo el país como un Estado – Nación que defiende sólidamente sus intereses por encima de cualquier color político, creencia o religión y más aun ante una Corte que viola sus propios estatutos, que no tiene competencia alguna en el diferendo y mucho menos jurisprudencia al no ser Venezuela firmante del Pacto de Bogotá de 1948 en la cual los países firmantes delegan parte de su soberanía a dicha Institución.

Por lo antes expuesto, Venezuela necesita de muchos Marcos Falcón Briceño, que con gallardía, coraje y con una destacada diplomacia nacionalista, sin distingo de colores políticos y viendo la controversia como un asunto de estado que nos compete a todos por igual, logremos la recuperación de los 159.542km2 del territorio Esequibo, que bastante sangre y sudor le costó a nuestros próceres y libertadores durante la independencia y así garantizar a futuras generaciones las riquezas de la nación.

Por Juan Gotopo
Coordinador en Falcón de la ONG “Mi Mapa de Venezuela Incluye Nuestro Esequibo”