#CosasXRescatar: «EL SALARIO DEL VENEZOLANO»

«EL SALARIO HOY DÍA ES ALGO SIMBÓLICO; COBRARLO, O NO, ES ALGO QUE NO SE NOTA» El Carabobeño.

✔Los empleados públicos que pueden sobreviven a punta de dos o tres trabajos más y ni se dan cuenta de cuándo o cuánto es lo que cobran.
✔Caracas. Desde hace seis años, Pedro Linares* ha perdió la noción de lo que es gastar su salario en cubrir, al menos, una parte de sus necesidades básicas y las de su familia. Con más de 15 años trabajando en la administración pública, Pedro jamás pensó que llegaría hasta el punto de depender de sus hijos en el exterior, a quienes educó en colegios privados gracias a su esfuerzo.
✔El salario que devenga como trabajador del Ministerio de Defensa pasó a ser “un simple adorno” en su cuenta bancaria cada quince y último. “Antes uno estaba pendiente el día anterior a ver si, de casualidad, caía la quincena. Ahora lo que da es lástima ver que ni para un desayuno te alcanza”, señala Pedro, quien pidió mantener su verdadero nombre en reserva.
✔A partir de marzo de este año la administración pública tendrá un aumento de 50 % en sus tablas salariales, porcentaje que –visto desde un ángulo ajeno a la economía inflacionaria venezolana– podría parecer abultado, pero que en la práctica tan solo representa cerca de tres centavos de dólar.
✔Durante años de su gobierno, el expresidente Hugo Chávez se vanaglorió de aplicar políticas laborales favorables a los trabajadores, abultando el número de empleados públicos mediante la creación y expansión de ministerios y con beneficios que, en la actualidad, pasan inadvertidos de lo ínfimos que son.
✔La realidad económica golpeó en la cara del ingreso mínimo venezolano, que por años se sostuvo, al igual que la economía, con los altos precios del petróleo y el endeudamiento, pero que en 2013 empezó a pasar factura. En los últimos 10 años de la era Chávez-Maduro, el salario mínimo pasó de 267 a 0,96 dólares.
✔Los aumentos pasan por debajo de la mesa. Los últimos dos aumentos salariales hechos por el gobierno de Nicolás Maduro no han sido publicitados ni celebrados como los anteriores. “Quizás saben que van a recibir más palos que aplausos”, infiere Pedro, quien se enteró porque avisaron en un grupo laboral de WhatsApp.
✔Rosalba Gualtieri, directora de organización del Sindicato de Empleados del Seniat y el Ministerio de Finanzas, cree que es poco el efecto que tiene cobrar, o no, el salario mensual de la administración pública dado lo mínimo que es, incapaz de comprar siquiera un kilo de harina de maíz.
✔Gualtieri critica que los ministros y sus subordinados sean conscientes de que el ingreso de los trabajadores es insuficiente y que, aun así, “se hacen los locos” y no hacen nada al respecto. “Sería bueno preguntarles cómo hacen ellos para vivir”, cuestionó Fermín Gutiérrez, de Sunep Miranda.
✔Fermín Gutiérrez, por su parte, señala que los trabajadores del sector público tienen que recurrir, incluso, a la economía informal, sobrecargarse de trabajo en diferentes turnos u otros empleos y revender artículos personales: “Cualquier cosa para poder sobrevivir”.
✔“Los activos trabajan por dos cartones de huevos y dos pollos al mes” y no renuncian por la esperanza de una jubilación digna en algún momento.
✔A finales de 2011, según datos recopilados por el Centro de Documentación y Análisis de los Trabajadores (Cenda), el poder adquisitivo del trabajador venezolano ya era insuficiente, pues cubría 45,8 % de la canasta alimentaria (CAT), aunque era costeable si se contaba con más ingresos. En enero de 2021, el salario mínimo integral solo permite adquirir 0,3 % de la CAT.
✔Mientras tanto, el grueso de la administración pública sigue pasando penurias. Policías, bomberos, docentes, médicos, enfermeras, jubilados, entre otros, sobreviven del rebusque y cubriendo varios turnos, con dos o más empleos. “La edad, la esperanza y la vocación de servicio es lo que nos mantiene en la administración”, aseguran los entrevistados.

 

✍ NUESTRO COMENTARIO A LA NOTICIA:

En la última década el salario mínimo integral pasó de US $ 267,32 a US$ 0,93 al mes, y de cubrir 45,8 % de la canasta alimentaria, ahora no llega ni a 1 % de la canasta alimentaria.

Los empleados públicos que pueden sobreviven a punta de dos o tres trabajos más y ni se dan cuenta de cuándo o cuánto es lo que cobran. Otros, faltos de principios y valores éticos, montan alcabalas y «bajan de la mula» a los usuarios del organismo donde laboran, estos últimos ni le paran al salario por su insignificancia. En cualquiera de los casos, está situación de bajos salarios influye directamente en la falta de productividad en la administración pública, en el estímulo a la «matraca», en la calidad del servicio que presta la institución al ciudadano, y lo más grave aún, influye directamente en el mal vivir del funcionario público y su familia.

La fijación de un salario justo, debe ser una máxima, para toda organización hacia sus trabajadores. Es imprescindible estipular un salario acorde a las necesidades del trabajador para garantizar su nivel de vida teniendo en cuenta los costos de la canasta básica. Es un principio básico.

Desde nuestro punto de vista esa es la tarea principal del gobierno, el sector privado y los trabajadores, para desde allí garantizar la tranquilidad y bienestar de los venezolanos, reconociendo de manera justa la preparación del individuo y la meritocracia. Un salario justo debe estar en consonancia, por supuesto, a la generación de valor.

En otrora la discusión del salario mínimo se acordaba a través del debate y el acuerdo. En aquella época funcionaba una Comisión Tripartita: gobierno, patronos y trabajadores que fijaba el salario mínimo, hoy la decisión es unilateral y exclusiva del gobierno, dejando de lado a los principales actores. El salario justo para los venezolanos es materia que debe ser declarada de emergencia y resolverse en el corto plazo. Amanecerá y veremos.

Andrés Eloy Nava Zavala

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