LA DIRIGENCIA POLITICA DE AYER Y LA DE HOY, HUGO R. ARIAS

La clase política del país en la segunda parte de la década de los años 30 del siglo pasado llegó a afirmar que Venezuela estaba ingresando al siglo XX con 36 años de atraso, luego de ocurrida la muerte en diciembre 17 de 1935 del Dictador Juan Vicente Gómez. El General Emilio Arévalo González, enemigo declarado de Gómez, invadió con sus llaneros en siete oportunidades a Venezuela entrando por la zona selvática del sur, montó Gobierno en el Territorio Federal Amazonas y de paso fusiló en la plaza de San Fernando de Atabapo al tristemente celebre Tomas Funes, Gobernador del territorio, nos narra en su autobiografía que la dirigencia política opositora al régimen residentes en su mayoría en el extranjero, solo pensaban en la invasión armada para luego tomar el poder, era el ego y la ambición conjugada con la prepotencia y la soberbia que les orientaba lo que por supuesto les llevó al fracaso y a vergonzosas derrotas, ante éste cuadro, los jóvenes estudiantes de secundaria y universitarios acordaron en 1928 organizar los actos de la semana del estudiante, convertidos por la dinámica en fuertes protestas contra el gobierno reaccionando éste con violencia brutal a repeler los manifestaciones, hubo heridos, muertos, encarcelados y exiliados. Esos estudiantes, lideres a la fuerza debutan en la política, Rómulo Betancourt fue al exilio a los 20 años y a los 23 ya tenia el proyecto para la fundación de un partido político, creó uno y allí militaron Jovito Villalba, Valmore Rodríguez, Miguel Otero Silva, Raúl Leoni, entre otros, regresados a la patria en 1936 y al poco tiempo muchos de ellos son expatriados por pertenecer a partidos políticas de ideología proscrita, nuevamente de regreso a comienzo de los 40 buscan su camino político por separado, Rómulo con AD llegó a presidir la Junta de Gobierno de 1945 y con él nace la democracia, se reactiva el partido Comunista. Se fundan URD y Copey dirigidos por la generación de los años 28 y 36. La democracia apenas duró 3 años y llegó una nueva dictadura, la de Pérez Jiménez, nuevamente van al exilio, después de 10 años regresan a la patria, reafirman la democracia, aparecen nuevas organizaciones políticas, el activismo era permanente, surgieron diferencias políticas e ideológicas y así pasaron cuarenta años, los dirigentes políticos con diferencias muy notables y profundas supieron mantener la altura del lenguaje, el respeto era mutuo a pesar del muro conceptual, la descalificación prácticamente no existía y mucho menos las acusaciones sin pruebas, los debates eran una enseñanza, asistir como publico de galería a una sesión del Congreso ya fuere en la Cámara del Senado o en la de Diputados era entrar a una clase calificada de política, los discursos tenían sentido, profundidad en el concepto y no permitían la alcahuetería ya que a la luz publica salía lo que tenia que salir. La política de ayer fue un aprendizaje permanente y los partidos se hacían respetar, a lo interno los militantes eran disciplinados y elegían sus autoridades en los tiempos y en las formas previstas en los estatutos; lamentablemente, a finales de los anos 80 del siglo XX la ambición de recién llegados y la desesperación por el enriquecimiento inusitado fracturaron la democracia, los partidos perdieron mucho del camino andado y ese error abrió las puertas a resentidos y cobradores de facturas pasadas así como a enemigos de la democracia sin razón alguna, comenzaron a pescar en rio revuelto y consiguieron una buena presa, lamentablemente el pescado se les volvió cabeza y hoy vivimos por culpa de muchos desadaptados los sinsabores de una ineptitud garrafal, la dirigencia hoy, escasa en cantidad y en formación, tristemente dedica mas tiempo al watsApp, el faceboox y el instagram para discusiones insulsas, vacías y huecas, pasando a un segundo lugar al militante que se encuentra ávido de información allá donde reside con penurias, mientras otros convertidos en fabricantes o lanzadores de insultos sencillamente porque no tienen ideas ni mensajes sin medir las consecuencias que tal irresponsabilidad pueda causarle.

Ayer fuimos formados, hoy hay muchos improvisados buscando una posición sin saber para qué o porque, pareciera que quieren copiar la lección del partido con estructura militar a la que no importa el conocimiento sino la sumisión. Al mencionar a lideres de ayer lo hemos hecho por lo que ellos representaron, el respeto que se le debe y el legado político aún vigente como ejemplo de liderazgo, en el caso particular de Rómulo Betancourt, es nuestro homenaje al cumplirse ayer 40 años de su lamentable fallecimiento, de él recordemos que en 1981 rechazó una nueva candidatura presidencial para no cerrar el paso a otros dirigentes con suficiente capacidad de estadista; mientras hoy vemos a “lideres” peleándose entre si por un cargo sin importarles la unidad de todos y el riesgo que esa avaricia supone. El mensaje final a los dirigentes o directivos de los partidos, después del 21N democraticen la organización, activen la formación de cuadros políticos y permitan la reunificación, el pasado es historia, el presente lo estamos viviendo y el futuro esta por llegar.

HA29092021