ALAN DOVALE PRADO, Jesus Montilla

En mi discurso de toma de posesión como gobernador, el 12 de agosto del 2000, en el estadio de Coro anuncie que declaraba en emergencia la educación en Falcón, por el estado de calamidad en el que se encontraba tanto la calidad de la enseñanza como las condiciones laborales de los maestros y la infraestructura física escolar. El lunes 14 entre otros dirigentes de izquierda como Rafael Pineda Secretario General de Gobierno, Secundino Urbina en Salud, Alexis Rodríguez en Hacienda, Ulises Mora en Presupuesto, Henrry Baldayo en la ORI, Evaristo Jiménez en Ambiente, Abraham Aldama en la Secretaria Privada, juramenté al profesor Alan Dovale Prado como Secretario de Educación, con la titánica misión de ayudar a cumplir mi primer decreto de gobierno.

Sin duda escogí al hombre adecuado en el momento adecuado. Como dirigente sindical de Astinave por más de 11 años conocí la destacada lucha del profesor Dovale presidente del SUMA (Sindicato Único del Magisterio) en defensa de los derechos de los maestros. Éramos muy pocos los sindicalistas de izquierda en Falcón en la larga y oscura noche del neoliberalismo. Sin embargo, no traté personalmente a Alan hasta una tardecita a comienzos del mes de marzo del año 2000, en una casa ubicada en la calle Democracia de Coro, donde se había programado una reunión de líderes del sector educativo con el recién designado candidato a gobernador de Chávez. Alan inició la reunión expresando la decisión de darnos el respaldo en función de la calamitosa situación contractual, salarial y legal a que el gobierno de Curiel había sometido al magisterio regional a través políticas hambreadoras y de un controversial laudo arbitral. De inmediato hice sinergia con Alan. Me cautivó su pasión por la causa magisterial a pesar del tono pausado de su voz, el conocimiento profundo de sus planteamientos y su personalidad sencilla, amigable que trasmitía de inmediato confianza. Al final de la jornada se amarró un lazo que nos uniría en la lucha y en la política por varios años.

Como no conocía en detalle la situación de la educación le pedí que me elaborara un informe por escrito sobre sus consideraciones sobre el sector educativo y quedamos en realizar un encuentro más numeroso en las próximas semanas. Alan con su equipo, junto al profesor José Quevedo, Pablo Zapata y otros destacados docentes, elaboraron la propuesta electoral para el sector. Un numeroso caudal de votos de maestros y maestras fueron vitales en nuestra victoria del 30 de Julio.
Lo que heredamos de Curiel en todas las áreas fue un verdadero desastre pero en educación la situación era dramática. El propio Alan lo expresó de esta manera el 8 de noviembre del 2000 en el diario El Falconiano.: “Al asumir la secretaría de educación nos encontramos con un grave déficit presupuestario que alcanza más de 7 mil millones causado por el gobierno de Curiel, quien dejó a los maestros sin sueldos para diciembre, sin aguinaldo y con una inmensa deuda laboral con los docentes, personal administrativo y obrero….”

Sin embargo no eludía nuestras responsabilidades cuando afirmó: “Este es un gobierno muy distinto a los anteriores, caracterizado por el respeto a los derechos de los trabajadores y enmarcado dentro de una política salarial coherente. Nosotros vamos a restablecer a los docentes los derechos de los cuales fueron despojados desde el 97, 98, y 99.”

Y vaya si lo hicimos. En los próximos ocho años, el gobierno de dos sindicalistas socialistas transformaron radicalmente la realidad de la educación en el estado. Se acabó el laudo arbitral, se pagó con mucho esfuerzo toda la colosal deuda heredada, se aumentó el salario y los beneficios de los docentes estadales por arriba del de los nacionales, se homologó a los jubilados con los activos, se discutieron los contratos colectivos a su vencimiento con los docentes, personal administrativo y obreros, se recuperó la mística en el docente, se duplicó la matrícula escolar, se redujo al 2% la deserción escolar, se aumentó de 48.000 a 180.000 los alumnos beneficiados por el programa alimentario escolar, Falcón pasó a ser el estado con más computadoras por estudiante, de mejoró el índice académico, se alfabetizaron más 55.000 falconianos, se construyeron y rehabilitaron 950 escuelas, preescolares y liceos, se entregaron cerca de 200 unidades de transporte escolar, entre muchos otros logros. Esto es historia aunque algunos la quieran borrar.

Hoy cuando lo evaluamos en el tiempo siento que cumplimos con creces la misión de la mano del Presidente Chávez. Después de 13 años de haber dejado el gobierno, cuando en los estudios de opinión preguntan «qué es lo mejor que Ud recuerda de la gestión del gobernador Montilla?», la gente responde: «su trabajo por la educación». Y el artífice de todo ese avance fue sin duda el Profesor Dovale. Una labor de 2800 y tantos días de trabajo duro, donde siempre imperó el respeto mutuo, la camaradería, el amor por lo que hacíamos, los debates francos, las críticas constructivas y la satisfacción por los resultados alcanzados.

Alan fue un funcionario y político cabal, honesto a toda prueba, enamorado de sus responsabilidades, sin ambiciones políticas desmedidas. Muchos de mis colaboradores salieron del gabinete para alcaldías, diputaciones nacionales y regionales pero Alan nunca se lo planteó y cuando muchos lo alentaban para un cargo de elección popular me decía con la humildad que lo caracterizaba que su puesto de lucha en la revolución era el sector educativo y allí estuvo hasta los primeros seis meses de la gestión de Stella cuando otra admirable profesora Santa Gómez, quien era parte de su equipo, lo sustituyó.

La última vez que conversamos hace unos tres meses vía whatsApp me comentó su desencanto por el rumbo que ha tomado la revolución y la desaparición de tantos logros y beneficios alcanzado con el comandante Chávez. Su mayor frustración como buen dirigente sindical era el deterioro de salario real de los trabajadores que vivía en carne propia.

El miércoles 8 de junio, se fue sin despedirse después de una dura batalla contra el covid donde este guerrero luchó hasta el último momento como lo hizo en todas las facetas de su vida. Falcón pierde a uno de sus mejores hijos a quien miles le reconocemos su legado al magisterio y le tributamos nuestro afecto. Nosotros perdemos a un amigo, a otro hermano de la vida. Han sido meses muy tristes los primeros seis de este año. Gracias doy a Dios por haber sido su compañero de trabajo y luchas. Como dice Alberto Cortéz en su canción “Cuando un amigo se va queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”. Alan nos deja un gran vacío en el alma.

Honor y Gloria al compañero caído. Hasta la victoria siempre camarada.